miércoles 27 de agosto de 2008


Me transformo en otras cosas.
Objetos por lo general.
El tiempo de andar en micro lo ocupo imaginando en qué podré convertirme.
Me estoy haciendo árbol.
Y no tomo atención.
Mi campo perceptual solo se reduce a un estimulo.

Y ¿qué será de mi mañana?
O ¿en un par de horas?
¿Y cuando desaparezca por meses?
¿Como estará todo?

A ratos odio el silencio estático
Y amo lo que no tengo.
Y pienso en ese amanecer que no está
Y en el agua que no llega.
Y en la hoja rosácea que nadie rescata.
Y pienso en el castaño,
Cuando arroja proyectiles
Que dañan los dedos.
Y en mi cigarro que no tengo.
Y en la mañana para no recordar.

Y en la poesía que no cesa.
Y se parece a la lluvia.

Suele suceder.

Hay días en que todo es poesía.
O ¿será que todo el tiempo todo es poesía y no lo se ver?
Yo no quiero ser un árbol todos los días.
Quiero serlo hoy.

Y me quiero ir.
Pero me persiguen.
Y se hace tarde.