sábado, 12 de julio de 2008

nostalgias.


La ciudad se deshace en una telaraña de niebla congelada.
Las espinas vagabundean queriendo encontrar fragilidad.
Y la encuentran…
Y ahí se quedan.
Respiro del verde latente,
Y me penetran sus ortigas.
El reloj subterráneo acaba de detenerse.
Socavo el tiempo con mis manos,
Busco la estrella perdida en los juguetes que abandoné.
sigo moviendo con mis labios,
Las interminables capas de hielo que se formaron en mi ausencia.
Tu boca está helada.
Y mi cabeza no se puede hundir en tu cuerpo.
Tus brazos ya no son mi tronco de cada día…
Y te extraño…
Y ruedan fragmentos de memoria.
Nudos colectivos que solemnizaron mi vida..
Una voz me dice: “ya es hora”
Y no la escucho.
Me tapo los oídos,
Y siento mis deseos,
Y ahí estás tú,
Como un rey autoritario firmando mi descenso.

conversaciones con mi conciencia


A: Qué paso?
B: nada. solo siento que quede suspendida entre dos espacios que no se definir muy bien.
A: y te sientes bien ahora?
B: si. aquí tengo de todo; comida, agua y silencio.
A: y tienes esperanza?
B: no es necesario, he aprendido a subsistir.
A: y no te gustaría pensar que en medio de la suspención temporal que estas viviendo pueden haber quedado restos de memoria igualmente suspendidos?
B: no me importa. son solo pedazos de recuerdos oxidados con nostalgias que no existen.
A: pero existieron.
B: ¡ya basta!, solo digo que no me importa!, yo se que existen, yo se que está, pero trato de no ilusionarme porque siempre son solo voces lejanas que llegan de un universo inexistente, es como caminar en circulo por direcciones que no existen.
A: entonces, puedo concluir que no estás bien.
B: si lo estoy!
A: disfrutarías una puesta de sol conmigo?
B: tendría algún sentido?
A: SENTIRÍAS. que en conclusión, es lo que te falta.

B: y tu quien eres para venir a decirme a mí si siento o no!

A: ves que tengo razón… esa actitud la he visto muchas veces antes. Estás irritable, no dejas que nadie te diga nada, quieres estar siempre sola y tienes esa mirada que pareciera que siempre estás buscando algo más allá de los cerros que observas desde tu balcón. Veo en tus ojos esperanza. Esperanza que intentas ocultar con ese caparazón en el cual te refugias. Pero aún así logro desnudar tu pensamiento y siento tu miedo al verte descubierta.

B: entonces… serás mi cómplice esta vez?

A: seré en la medida que tú quieras hacerme cómplice de tu vida.

B: te digo algo?

A: te escucho.

B: (....)

A: (......)

B: sin embargo, creo que yo estaba bien antes.

A: te arrepientes?

B: me arrepiento de haberme quedado suspendida.